El tabaquismo es un problema de salud pública, como lo son los accidentes de tránsitos y los problemas cardiovasculares. Un problema de salud se considera de relevancia para la sociedad en su conjunto si produce secuelas importantes y aumenta la mortalidad de un gran número de personas.

En este contexto, diferentes actores sociales han planteado múltiples alternativas para combatir la adicción a la nicotina que provee el tabaco. Desde campañas publicitarias sobre los efectos nocivos de fumar, educación preventiva en instituciones educativas y deportivas hasta legislación más prohibitiva sobre fumar.



Algunos países prohíben fumar en espacios públicos, tanto en bares, restaurantes, y todo tipo de centro comercial. En otras ocasiones hay sectores especiales para fumadores, lo que implica gastos extras en el diseño para los negocios. También requiere tener dos sectores separados, contando con ventilación y entradas independientes. En estos casos sólo se puede fumar fuera de estos recintos.

En otras reglamentaciones nacionales se incluye la imposibilidad de fumar en los ambientes de trabajo, como forma de disminuir el tabaquismo pasivo.

Controlando y disminuyendo la propaganda, el auspicio de eventos deportivos y culturares por parte de las grandes compañías que producen y venden los cigarrillos ha logrado pocos resultados. Porque las empresas buscan alternativas para realizarla a pesar de las restricciones.

El precio de los cigarrillos también influye en la accesibilidad a los mismos y su aumento puede contribuir como una herramienta para disminuir su consumo. Es una alternativa que requiere ser manejada con cuidado porque puede comenzar a comercializarse los cigarrillos por los circuitos informales.
Así que en esta tarea de abandonar el tabaco no estamos solos.
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